VENCEDORES”
El hombre sueña, anhela, invierte tiempo, esfuerzo, corazón y coraje para alcanzar aquello que a veces se vislumbra como imposible, pero que significa la victoria. En la visión de Dios todos estamos destinados a ser vencedores y triunfadores. Este es un sueño y tenemos todas las cualidades para lograrlo, fuimos creados a su imagen y semejanza; nos dio autoridad sobre todos los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre las bestias del campo. Y dijo: Señoread sobre todo ser viviente, Dios nos ha llamado para lograr grandes hazañas y para marcar la historia en su nombre. El nos ha hecho más que vencedores, aprendamos a vivir como triunfadores. Las conquistas son difíciles pero no imposibles. Un vencedor soporta las fuertes lluvias, no teme atravesar por el valle de la sombra y de la muerte, se para frente al gigante y ve a lo imposible como posible porque sabe que todo lo puede en Cristo que lo fortalece.
Un campeón sabe que el dolor, las tribulaciones y angustias son parte del proceso que formará su carácter, porque en ocasiones podemos sentirnos derribados pero no estamos destruidos. La victoria no es gratuita, se lucha por ella, se pelea y se conquista; para llegar a ella hay que recorrer un largo camino lleno de dificultades y obstáculos; la frustración, el dolor y el temor al fracaso nos conduce a las lágrimas y a la desesperanza pero siempre se puede volver a comenzar, porque caer es permitido pero levantarse es obligatorio.
Aprende a vivir como un campeón en la fe, porque en Dios todos los sueños son posibles. Un triunfador no es vencido de lo malo, sino vence al mal con el bien, sabe que Dios no le ha dado espíritu de cobardía sino de poder, amor y de dominio propio, que pueden ahoyar serpientes y escorpiones cuando el espíritu de Dios habita en su vida. Esta es la visión de Dios. No permitas que la rebeldía y el deseo de hacer las cosas por tus propias fuerzas te lleven al equipo perdedor. Dios te hizo y dio su vida por ti y está esperando a que te unas al equipo triunfador. Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi padre en su trono.